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Genei Ryodan ~ Episodio 4

Episodio 4: Rehenes X Escoria de la Humanidad X Mensaje Enviado

Kuroro, Machi y Shizuku empiezan a avanzar hacia Gon y Kurapica, caminan lentamente. A unos pocos metros para que lleguen junto a ellos, Kurapica está preparándose para contraatacar y Gon no sabe qué hacer.

 

Gon: ‘¡Ay, Dios mío! ¿Qué hago?’ – mira a Kurapica – ‘Ah, ya sé, tomaré el riesgo’ – corre hacia la mitad de la calle, descubriéndose.

Kurapica: ‘Imposible, Gon, ¿Qué haces?’

 

Los tres se detienen al ver a Gon que está con las manos levantadas frente a ellos.

Gon: Lo siento, pero nunca más te seguiré. Perdóname, por favor.

Machi: Ese chico otra vez.

Líder: Dime una cosa, ¿Es este el chico?

Machi: Sé que el otro está en el callejón. Ya, sal de ahí.

Providencialmente para Kurapica, quien sale hacia la calle es Killua, que alcanzó a llegar donde ellos.

Machi: Ya, ¿Qué quieres? Ya no hay recompensa de parte de la mafia para atraparnos.

Killua: ¿Qué? ¿Lo dices en serio? ¿Y por qué será? – le dice con cara de sorpresa.

Machi: ¿Qué hacemos ahora, Líder?

Líder: Amárralos – rápidamente Machi amarra las muñecas de ambos chicos con su hilo de nen y se queda tras ellos. El Líder empieza a llamar por celular.

Líder: ¿Habla Phinx? Soy yo. Ven al hotel Becky Taylor.

Machi: ¿No sería mejor encargarnos de ellos de una vez?

Líder: No, realmente confío en tu presentimiento. Si tienen algo que ver con el Bastardo de la Cadena será mejor mantenerlos con vida – guarda su celular.

Gon mira fijamente a Kuroro y le habla.

Gon: Oye, tengo una pregunta para hacerte ¿Cómo puedes asesinar a personas que no tienen nada que ver contigo?

Kuroro lo piensa y le responde: Aunque te rendiste, luces como alguien que alberga mucha rabia contra nosotros. ¿Me pregunto por qué? Será que no siento nada por ellos – toma una actitud pensativa – Ahora que me lo preguntas encuentro difícil contestar. Verbalizar esa motivación no me gusta, no me gusta mucho la idea, pero podría ser que mejor diría que la llave para entenderse a uno mismo yace aquí.

Killua: ‘¿Qué clase de persona es?’

Machi: ¿Qué hacemos ahora?

Líder: Iremos directo al hotel y esperaremos al grupo de Phinx. Si tratan de escapar, acaba con ellos.

Machi: Entendido.

 

 

Senritsu está con Kurapica.

Senritsu: Tenemos que mantener la distancia, de lo contrario nos atraparán. Si estamos dentro de su radio de seguridad. Eso, por supuesto si están juntos.

Kurapica: ¡Maldición!

Senritsu: La impaciencia es algo que no debes sentir.

Kurapica: ¡Eso ya lo sé! – le dice molesto.

Senritsu: ¡No, no lo sabes! ¡A causa de tu insensata persecución, esos dos están ahora en peligro! ¿Sabes acaso por qué se entregaron voluntariamente? Si te descubren ahora, nadie podrá detener al Genei Ryodan.

Kurapica: Lo lamento – se calma.

Senritsu sonríe y asiente con su cabeza – En algún momento todos bajan la guardia. Sólo es cuestión de cuál aguanta más. No seas impaciente – ellos comienzan a seguir al grupo de Kuroro. Son las 18:45.

 

 

Scwala va manejando por una calle menos atestada.

Scwala: ‘Parece que ya nadie va tras de mi. Pero no puedo bajar la guardia. No quiero morir por este trabajo como le ocurrió al líder y a los otros, sólo por estar cuidando a esta niña estúpida. No puedo fallarles a Elisa y a los perros’

 

 

Por su lado Leorio sigue su rumbo al hotel, pero vuelve a toparse con un atochamiento.

Leorio: Maldición, hace falta muy poco para llegar al hotel, pero el tráfico no se mueve – así que decide tomar otra calle y apresurarse lo que más pueda.

 

 

Pakunoda, Kurotopi y Nobunaga siguen corriendo en busca de Scwala.

Kurotopi: Trata de escapar. Se mueve a 50 kms/hr.

Nobunaga: ¿Cuál es el Bastardo de la Cadena? ¿El sujeto que persigue el Líder o el que nosotros perseguimos?

Pakunoda: Cómo sea, la copia de Kurotopi desaparecerá en unas cuantas horas. No podemos perder más tiempo.

Nobunaga: ¡Maldición! No puedo permitir que escape.

Kurotopi: Disminuyó de velocidad a 30 kms/hr, a 20.

 

Scwala se encuentra atrapado en otro atochamiento, sin posibilidad de salir. Justo en ese momento, los tres llegan a la calle dónde está Scwala y Kurotopi localiza el auto rápidamente, sintiendo la copia que él hizo de los ojos rojos, y se los indica a Nobunaga y a Pakunoda. Después de ver cuál es el auto, Nobunaga empieza a correr hacia Scwala.

Scwala: ‘Tranquilo, tranquilo. Después de todos estos años de experiencia debo tomar las cosas con calma de un momento como este’ – sus perros comienzan a gruñir, huelen el peligro. Scwala mira por el espejo retrovisor y ve a Nobunaga corriendo por encima de los autos hacia él – ¡Oh, Dios, es La Araña! – cómo puede, logra sacar el auto de allí, pasando a llevar a otros tantos, tratando de escapar.

Nobunaga: No dejaré que escapes. Si eres el Bastardo de la Cadena me aseguraré de poder ver tu maldita cara – dice mientras salta de auto en auto. Ya está muy cerca – Ya lo tengo – da un último salto hacia el auto de Scwala y desenfunda su katana, asestando un golpe desde el techo, a la altura del conductor y ahí se queda – Déjame ver tu maldita cara, bastardo – Scwala detiene el auto, muy asustado. Se celular empieza a sonar, pero él no contesta.

 

 

Kurapica cuelga.

Senritsu: ¿Y él cómo estará?

Kurapica: No responde su celular. Sólo espero que él se encuentre bien.

 

 

Scwala: Dios.

Pakunoda y Kurotopi también llegaron donde Nobunaga. Los tres están estratégicamente dispuestos para impedir que Scwala escape. Kurotopi se encuentra al costado derecho del auto, Pakunoda hacia el lado del conductor, apuntando con un arma; y Nobunaga frente al vehículo.

Pakunoda: No es el Bastardo de la Cadena.

Nobunaga: No, es uno de los de la lista. Sal del auto.

Scwala: ‘Aquí voy’ – abre la puerta y sale – ‘Soy muy hábil a pesar de mi apariencia’ – llama a sus perros para que salgan también – ‘He pasado por muchas situaciones peligrosas. Existe un gran presentimiento que funciona sólo para esas personas’ – despide a sus perros y estos toman distintos caminos – ‘Y ese presentimiento me dice que voy a morir aquí’ – levanta las manos y mira a Nobunaga.

Nobunaga: Si te mueves, juro que te cortaré.

Pakunoda se acerca rápidamente por detrás y le toma el brazo derecho.

Pakunoda: Voy a hacerte unas preguntas. Responde honestamente. ¿Entre tus compañeros hay uno que utiliza cadenas? Contesta.

Scwala: ¿Pero de qué estás hablando? ¿Quién diablos eres? ¿Haces esto sabiendo que pertenezco a la familia Nostrade? – suena un sonido de huesos rotos y el grito de dolor de Scwala.

Pakunoda: Responde mis preguntas, la próxima vez te romperé el otro brazo.

Nobunaga: Oye, te dije que no te movieras. Sólo responde las preguntas que se te hacen de una manera directa.

Pakunoda: ¿Qué hiciste con Ubog, el gigante que uds atraparon?

Scwala: Sé que él escapó, pero no sé qué ocurrió después.

Pakunoda: ¿Y dónde están los otros?

Scwala: Los demás salieron antes que yo. Iba a reunirme con ellos.

Pakunoda: ¿Sabes? No me gustan las mentiras.

Scwala: Es la verdad, ¿Cómo puedo mentir bajo estas circunstancias?

Pakunoda: Déjame preguntártelo otra vez: ¿Dónde está el Bastardo de la Cadena?

Scwala: ¡Te dije que no lo sé! ¡Ese sujeto no hace parte de mi grupo!

Pakunoda: La última pregunta ¿Hay alguien importante para ti? – ella sonríe – Ya veo. La chica se llama Elisa. Es muy linda.

Scwala se desespera - ¡Malditos, si llegan a tocarle un solo dedo los…! – no puede seguir hablando porque Nobunaga le asesta un golpe con su katana, cortándole la cabeza.

Nobunaga: Te dije que no te movieras, estúpido.

Pakunoda: Es muy largo tener que explicártelo. Dispararé su memoria en tu cabeza.

Nobunaga: ¿Me dispararás?

Pakunoda: Con esto – crea dos balas de nen y las carga a su pistola y apunta a Nobunaga – Dispararé, pero si tienes miedo no.

Nobunaga: ¿Estás loca? Hazlo rápido. Nos conocemos hace mucho tiempo – Pakunoda le guiña un ojo y le dispara a él y a Kurotopi.

 

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Ellos pueden ver distintas imágenes de la memoria de Scwala, referente a Kurapica y a Elisa (las imágenes se ven como una imagen de televisión mal sintonizada) Lo primero que ven es cuando Kurapica descubre a Scwala como espía, en una de las últimas pruebas que le pusieron antes de contratarlo como guardaespaldas. Él usó su cadena redonda frente a Veze, Bishou y Scwala. Ante este último la cadena empezó a reaccionar. También aparece el momento en que Daltzorne les habla desde una pantalla de televisor y Elisa está a uno de sus lados y mira a Scwala, sonrojándose.

 

Pueden ver cuando Ubog estaba peleando contra los In-ju y Kurapica se dispone a capturarlo sin avisar a Daltzorne.

 

Otra vez Elisa, en un jardín, sentada al lado de una mesa, rodeada de los perros de Scwala, charlando con él.

 

Por último ven cuando Ubog iba con ellos en el auto camino a la casa Nostrade, luego de ser capturado por Kurapica.

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Nobunaga empieza a reir – Ya puedo ver, esto es maravilloso. Entonces, así es como luces, sr Kurapica. Bastardo, ya ví tu rostro y sé tu nombre. No los olvidaré hasta matarte – el efecto de la bala termina y los tres se van.

Camino al hotel, Pakunoda habla por celular con Kuroro.

Pakunoda: Al que teníamos era un hombre llamado Scwala. No sabía que había ocurrido con Ubog después de que lo atraparon, pero tengo el rostro y el nombre del Bastardo de la Cadena, aunque su habilidad es desconocida aún.

 

 

El grupo de Kuroro va camino al hotel, los tres se encuentran frente a la calle, detenidos en una esquina, esperando la luz verde. En eso llama Pakunoda.

Líder: Entendido, estaremos en el hotel Becky Taylor – cuelga – Descubrieron la identidad del Bastardo de la Cadena. Sólo quedan tres miembros – la luz cambia – Andando.

Gon: ‘Ya hablé con Kurapica de la operación. Es muy posible realizarla en el lobby del hotel y Kurapica puede hacerlo. Pero lo que no hemos decidido es cuándo. Además Kurapica no sabe hacia donde vamos. Debo avisarle a Kurapica cuál es nuestra dirección o no podrá preparase para la operación. Pero, ¿Existe la manera?’

Killua: ‘Senritsu tuvo que haber escuchado esa conversación telefónica. Kurapica debió haberse enterado dónde vamos. En el hotel podemos realizar nuestra operación. Bajo esta circunstancia hay una manera de cegarlos. Es posible que esos dos hayan llegado primero y se hayan preparado. Pero el problema es cuándo llevarla a cabo. Es imposible realizarla sin haber llegado a un acuerdo en el momento exacto de actuar. La señal exacta es indispensable. De alguna manera debo encontrar la forma de informarles acerca de la operación y decidir cuando llevarlo a cabo. De lo contrario perderemos una oportunidad en mil, y nuestras vidas correrán peligro’ – son las 18:47.

 

Finalmente llegan al hotel y caminan por el lobby tranquilamente, buscando un lugar donde quedarse. A pesar de haber muchos sillones, el Líder escoge un sitio al lado de un pilar.

Líder: Bien, ahora esperemos aquí – Machi está con los dos niños, a su lado Kuroro y volteando la esquina del pilar está Shizuku.

Killua: ‘Maldición, en ningún momento baja la guardia. Ahora prestan más atención a cualquier persona que camine a su lado. Lo único que puedo esperar es que Kurapica y Senritsu hayan llegado antes’ – Killua trata de comunicarse con Senritsu hablando muy bajo – ¿Senritsu, puedes escucharme? Senritsu, si escuchas dame una señal. Senritsu, si me estás escuchando dame una señal – nada pasa.

Gon: ‘Debe existir una manera’

Killua: ‘Diablos, no está funcionando, pero es la única manera. Senritsu’

 

En ese momento, un hombre empieza a hablar muy fuerte y enojado por celular, lo que llama la atención de muchos en el lobby. Es Leorio.

Leorio: Oye, ¿Sabes qué hora es? – lanza un periódico a la mesa de centro - ¡Idiota! No es el Baylof es el hotel Becky Taylor ¿Cómo pudiste confundirlos? Eres un idiota y siempre lo has sido ¿Sabes algo? – mira hacia el grupo de Kuroro molesto - ¿Y qué están mirando? ¿Acaso quieren pelear? ¿Eh?

Shizuku: ¿Lo borro? – pregunta a Kuroro.

Líder: Olvídalo, no hagas contacto visual.

Leorio mira enojado a todos lados – Y bien, dejen de mirar tontos. No soy mascota de circo – vuelve a hablar por celular – Hola, ¿si? No, no estaba hablando contigo estúpido. Cielos, tener a un idiota como abogado. No, mi futuro es una oscuridad total – los niños ponen atención a sus palabras – Escucha, esta es la última vez que tendré los ojos cerrados ¿Entiendes? La próxima vez que te equivoques ya sabes lo que te pasará. Escucha cuidadosamente: ¡A las 7 en punto en el hotel! – el mensaje llega claro a los niños.

Gon: ‘Oscuridad total, ojos cerrados, las 7 en punto. Esas son las señales. Kurapica también las escuchó. Aprovechar la oscuridad’

 

Leorio: Cielos, ¿Lo entendería? – guarda su celular – Es un tonto – la atención del grupo de Kuroro se va hacia otra parte. Leorio toma el periódico de la mesa y se lo lleva al rostro, una gota de sudor corre por su sien.

Killua prepara sus manos – ‘Me tomará 0,7 segundos desatar mis muñecas y escapar del hilo para efectuar un movimiento instantáneo y atacarlos. Puedo hacerlo fácilmente. Incluso ellos tiene que cerrar sus ojos por unos cuantos segundos para adaptarse a la oscuridad completa’

 

Leorio enciende una radio y empieza a sintonizarla. Una voz femenina se escucha en el dial.

Radio: Ahora los dejaremos con el último tema de este programa que lleva al aire dos horas. A pedido del niño de la luna. Aquí vamos – se empieza a escuchar el tema. Faltan 5 minutos para las 7.